
Patagonia Camp Team · Julio 2025
Te despierta el crujido suave del bosque. Afuera, el viento se desliza entre los coigües y lengas, y el Lago Toro comienza a reflejar los primeros tonos del amanecer. Desde la cama, cubierto con una manta, ves cómo el cielo se torna rosado a través del domo central de tu yurt.
A lo lejos, el Macizo Paine empieza a recortarse con nitidez. Aún es temprano, pero sabes que no hay apuro. Estás en la Patagonia, rodeado de silencio, naturaleza y esa sensación de estar en el lugar exacto.
Originario de Asia Central, el yurt —o ger, como lo llaman en Mongolia— es una estructura circular utilizada por pueblos nómadas desde hace más de dos mil años. Su forma responde a una lógica práctica y simbólica: es resistente al viento, conserva el calor, y su interior abierto y sin esquinas invita a compartir.
En su centro, el círculo superior que antes servía como salida del humo hoy se convierte en una ventana al cielo. En Patagonia Camp, adaptamos esta construcción ancestral al paisaje patagónico, fusionando tradición y modernidad.
Dormir en un yurt no es solo descansar: es escuchar la lluvia sin mojarte, ver las estrellas sin salir de la cama, y sentir que formas parte del paisaje sin dejar huella. Todo está pensado para cuidar el entorno y ofrecerte una estadía confortable: desde los senderos elevados que protegen la vegetación hasta el uso de energías limpias y gestión sustentable de residuos.
En Patagonia Camp, cada yurt es un refugio. Una pausa circular en medio del paisaje, donde la arquitectura se pone al servicio del entorno y del bienestar del viajero. Ya sea que viajes solo, en pareja o en familia, hay un yurt esperándote para regalarte una noche inolvidable bajo las estrellas. Conoce más sobre nuestros yurts y elige el tuyo aquí.